Sobre Mayo del ‘68

Domingo, Mayo 11, 2008

Sobre mayo del ‘68, socialismo, y las románticas revueltas estudiantiles encontré una belleza escrita por uno de los pocos blogueros/escritores que realmente leo en la actualidad.

Espero no molestar al escritor original al ceder este espacio para poner sus palabras.

Léan:

El discreto encanto de la ideología
Diario de Ginebra

Hablemos sin caretas, admitámoslo, soy un burgués con tendencias neoconservadoras que interrumpen mi consciente compromiso liberal, un híbrido temeroso de perder la estabilidad, un bicho raro para mis amigos socialistas. Entonces resulta coherente que una frase como “Seamos realistas, pidamos lo imposible” apenas suscite un enternecimiento poético o cierto entusiasmo mientras lo interprete fuera de su contexto original, olvidándome de quiénes la pronunciaron por primera vez en París, durante mayo de 1968. Cuarenta años después de la revuelta estudiantil más evocada del siglo XX, los medios de comunicación europeos, en particular los franceses, han abordado la efemérides con una amplitud colosal. Desde entrevistas a los otrora dirigentes universitarios que, entre Nanterre y Quartier Latin, propusieron arrancar los adoquines para encontrarse con la playa, hasta redescubierto material fílmico de aquellos turbulentos días de barricadas, represión policial, quemas de automóviles y huelgas generales. Pareciera que, asumida la decadencia que atraviesa la cultura francesa contemporánea, luego de siglos de notable hegemonía mundial, convencidos de la elegancia, profundidad y sutileza de su literatura, artes plásticas, cine, cocina, alta costura, incluso del refinamiento de sus costumbres, los intelectuales galos sintieran la urgencia de marquetear su último instante de gloria, su canto del cisne cultural, como medio de defensa ante la globalización y para paliar el escándalo de verse opacados por el predominio estadounidense. Porque desde mayo de 1968, Francia no transformó al mundo jamás, solo aniquiló su influencia sobre el intelecto de Occidente e impuso una engorrosa herencia apodada “nueva izquierda”, la Escuela del Resentimiento, ese pelotón maniqueo de multiculturalistas, ecologistas, anarquistas, feministas y demás sectas, promotores de aquel sebo de culebra llamado Estado de bienestar social, acaparadores lingüísticos de lo políticamente correcto, de palabras como solidaridad, libertad o derechos humanos. Cierto: mayo de 1968 confirmó que el modelo soviético estaba fracasando, pero procreó nuestra versión actual de izquierda, oenegeísta, gauche caviar, subalterna. Llámenme derechista, facho, esbirro, como gustéis, pero este aniversario, desde mi condición de hijo de migrantes clasemedieros, solo puede conducirnos a una reflexión: que cuatro décadas han ayudado a magnificar un asunto de mediana importancia, idealizándolo hasta el heroísmo. Leer mayo de 1968 entre líneas, desmontar el aparato retórico alrededor de sus supuestos aciertos y deconstruir el discreto encanto de su ideología es responsabilidad pendiente para nosotros, sus hijos, los posmodernos.

Sarkozy ha reiterado en numerosas ocasiones su deseo por “enterrar” el legado sesentayochesco. Su discurso de campaña más lúcido y espectacular, en abril de 2007, refería que “los herederos de Mayo del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo cierto y lo falso, entre lo bello y lo feo; habían intentado hacer creer que el alumno vale tanto como el maestro (…), que la víctima cuenta menos que el delincuente (…), que no podía existir ninguna jerarquía de valores (…), que se había acabado la autoridad, la cortesía, el respeto; que no había nada grande, nada sagrado, nada admirable; ninguna regla, ninguna norma, que nada estaba prohibido”. Aunque disienta con Sarkozy, no negaré que la desacralización, el cero absoluto que consagraron movimientos cercanos a mayo de 1968, para un artista en plena posmodernidad, se viene convirtiendo en una carga ominosa. Años atrás, cuando comenzaba mi carrera en la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica, Víctor Vich, entonces profesor de Análisis Literario me inculcó (contra sus propias convicciones, claro) un odio visceral hacia los cultural studies, los postcolonial studies, Althusser, Laclau, cuando terminó su cátedra sugiriéndonos que reinterpretáramos las relaciones de poder, la posición discursiva del sujeto o conceptos como hegemonía cultural en textos tan admirables y trascendentes como la biografía de Yesabella o las canciones de Tongo. Difícil discernir en esa polémica entre apocalípticos e integrados “frente a la cultura de masas” como la concibe Umberto Eco; sin embargo, estudiar los mass-media como válida fuente transmisora de significados, no implica declarar en total incertidumbre la validez del juicio estético. Mejor dicho, las novelas rosa de Corín Tellado pueden valer tanto como el Quijote en cuanto objeto de estudio en primer grado, es decir, en el nivel del análisis, pero nunca en cuanto objeto de provecho, es decir, en el nivel de la crítica. Esto último no desmerece a tanto filme, videoclip, cómic, manga/animé, teleserie o espectáculo televisivo de riqueza expresiva y valor estético inestimable, pero al emitir esta última opinión queda evidenciada la fragilidad del relativismo que mayo de 1968 pretendía imponer. “Prohibido prohibir” (Il est interdit d’interdire) es un slogan maravilloso pero mi cínico carácter me impide aplicarlo fuera de su lírico espejismo.

Sin embargo, la liberalización social, sexual, artística, gnoseológica que los voceros historiográficos del socialismo suelen atribuirle al mayo francés, en sus valores más espontáneos y vívidos, es hechura no del izquierdismo reformado del 68, sino un producto de la explosión cultural de los años sesenta en los países anglosajones: los hippies, los beatnik, la psicodelia, Woodstock, y con especial énfasis, ese fenómeno musical y sociológico llamado The Beatles. Desde la beatlemanía de 1964, punto de quiebre en la famosa “invasión británica” a Estados Unidos, el cuarteto de Liverpool había venido rompiendo esquemas mentales con su actitud desenfadada pero fácil de consumir. Los Beatles liberaban sin destruir y cuando decidieron aventurarse hacia nuevas experiencias, convirtieron al amor en una utopía consistente, en una ideología del sentimiento, imposible de monopolizar por agentes políticos porque nos pertenecía a todos. Frente al huracán liberador de la cultura popular encarnado en los Beatles, mayo de 1968 luce empalidecido por la politización de un proceso de apertura más digno del liberalismo que del socialismo que defendían con ardor los estudiantes de la Sorbonne. Porque resulta ahora difícil conciliar aquella invocación al sexo libre con regímenes como la Cuba revolucionaria empecinada en perseguir homosexuales o lemas como “La imaginación al poder” con dictaduras barbáricas como la maoísta, opuesta a cualquier asomo de creatividad, y donde la sangrienta Revolución Cultural impuso al artista dos alternativas: el servilismo o la muerte; sin embargo, los estudiantes no parecían reparar en esa incongruencia. Quienes reclamaban mayor libertad de expresión debieron decepcionarse al descubrir que sus paraísos socialistas se erigían sobre el silenciamiento de centenares de escritores, políticos o periodistas de oposición. Mayo de 1968 no inventó ni potenció nada, solo politizó el incontenible avance de las libertades individuales propiciado por los fenómenos de masas. Al respecto, cabe recordar al Beatle más político del grupo, John Lennon, que inspirado por las revueltas francesas, dedica una reflexión bastante crítica sobre sus métodos y finalidades: “You say you want a revolution/Well, you know:/ We all want to change the world/ You tell me that is evoultion/ Well, you know:/We all want to change the world/ But when you talk about destruction/ Don’t you know that you can count me out.” La canción se llama “Revolution”. Me quedo con un verso al final que sentencia: “You better free your mind instead”: liberar la mente antes que emprender una falsa aventura revolucionaria, un cuestionamiento devastador porque si los estudiantes franceses hubieran operado esa verdadera liberación espiritual, habrían desistido a sostener ese tenue socialismo y ofrecido a sus descendientes una sociedad más libre y próspera.

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“You said that irony was the shackles of youth. Uh-huh.”
R.E.M., “What’s the frequency, Kenneth?” (1994)


4 de febrero de 1992: El día en que Chávez debió morir

Lunes, Febrero 4, 2008

Hace un año el fallecido Alberto Garrido, famoso crónico del chavismo, escribió este artículo en El Universal:

4 de febrero, el día que Hugo Chávez debió morir

-”Alexander¿recuerda lo que tienes que hacer”, le dijo el capitán Antonio Rojas Suárez al sargento Alexander Freitas. El subordinado, a punto de subirse a una tanqueta para dirigirse a la toma del palacio de Miraflores, volteó el rostro hacia su capitán y le respondió, alarmado: “¿Pero nosotros no dijimos que ya se saldó esa cuestión?” Rojas Suárez repitió, con natural voz de mando: “Limítate a cumplir tu parte”. Era la noche del 3 de febrero, día del natalicio de Antonio José de Sucre (1795-1830). Corría el año 1992.

El relato es de Herma Marksman, profesora de Historia que tiene como don una memoria fabricada en relojería suiza (Garrido, Alberto, El Otro Chávez, Ediciones del Autor, Mérida, 2002, p.49). El desencuentro entre Rojas Suárez, uno de los jóvenes oficiales que integraban el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 (MBR-200), y Hugo Chávez había comenzado, de acuerdo con Marksman -enlace entre los oficiales conspiradores y testigo de excepción de muchos de los acontecimientos que tienen que ver con el 4-F-, por desavenencias relacionadas con la fecha en que debía realizarse el levantamiento militar contra Carlos Andrés Pérez. Mientras Chávez, Arias Cárdenas y otros comandantes argumentaban que todavía no estaban dadas las condiciones para que el pronunciamiento fuera exitoso, un grupo de capitanes y algunos de sus compañeros militares de menor jerarquía, entre ellos el propio sargento Freites, sostenían que los jefes del movimiento -Chávez y Arias- habían pactado con el general Ochoa Antich para frenar la insurrección y por lo tanto había queestimarlos “traidores”.

La versión de Chávez

En sus largas conversaciones con Agustín Blanco Muñoz, Chávez toca el tema. Revela que el 10 de diciembre de 1991, día de la Fuerza Aérea, pensaban capturar a Carlos Andrés Pérez, quien se encontraría junto a todo el Alto Mando presenciando el desfile. Durante esa jornada, a las 8 de la noche, los paracaidistas tenían que exhibir sus saltos ante el jefe del Estado y en ese momento actuarían. Apresarían al Presidente, para juzgarlo inmediatamente, con otros personajes del bipartidismo dominante. Pero la ausencia de Arias -de misión en Israel- y de Acosta Chirinos -fuera de Maracay- obligó a Chávez a abortar la acción. “Me costó muchísimo frenar el plan, y debo decirte -le explica Chávez a Blanco Muñoz- que hubo un sector militar que pensó en matarme, convencido por algunos sectores de afuera que yo me había rajado y que había pactado con Ochoa Antich, justificado con documentos falsos”. (Blanco M. Agustín, Habla el Comandante, UCV, Caracas, 1998, p.134).

A continuación, Chávez cuenta que una medianoche decembrina, en San Joaquín -estado Aragua- “me llegó un oficial invitándome a una reunión que no estaba prevista. Yo voy a Cagua, a una cervecería. Nos tomamos unas cervezas. Eran cuatro hombres y yo. Me doy cuenta de la actitud agresiva que tienen para conmigo. Yo no entendía todavía. Tiempo después, en la cárcel, uno de ellos me confesó que me iban a matar esa noche, pero no tuvieron el valor para hacerlo”. (Op.cit., pp.-134-135).

Un año después, Chávez, preso en Yare como consecuencia del fracaso militar del alzamiento del 4-F, revelaría parte del entramado en un par de cartas que le enviara al teniente Luis Eduardo Chacón Roa. En la primera de las misivas, del 21 de diciembre de 1992, Chávez le escribe a Chacón: “Jamás hice ni haré pacto alguno con la gente que tú mencionas (Bandera Roja). Cuando me enteré que dos de nuestros hombres lo habían hecho, tomándose atribuciones que nunca han debido tomar, pues me opuse férreamente desde ese día al reconocimiento del tal Pacto de San Antonio, burda manipulación que logró confundir a algunos valiosos hombres del Movimiento”.

Chávez se refería a los capitanes Ronald Blanco La Cruz, y Antonio Rojas Suárez, actual gobernador del Táchira y ex gobernador de Bolívar, respectivamente. Ambos habían sido contactados por Bandera Roja en los meses previos a la insurrección militar del 4-F.

El Pacto de San Antonio fue un programa organizativo y de gobierno paralelo al elaborado por Chávez y Arias. Chávez siempre pensó que el documento fue impulsado por Bandera Roja. El Pacto, además, ponía límites a la jefatura de Chávez y Arias y diseñaba una organización de combate donde el mando sería horizontal. Chávez, que no participó en la reunión donde se discutió, se negó a refrendarlo. Sí lo hicieron Kléber Ramírez, Eustoquio Contreras, Gabriel Puerta Aponte, Rojas Suárez y “Carlos H.”, pseudónimo protegido hasta hoy por los conspiradores. Chávez había sido citado para discutir con los capitanes las nuevas reglas del juego, pero no asistió.

En otra carta a Chacón Roa, fechada el 6 de febrero de 1993, Chávez narra que en octubre de 1991 él mismo había puesto en contacto a Rojas Suárez con una persona del “ala militar” del MEP, “a quien conocí en esos días y quien manifestaba tener recursos y personal en Caracas”. Luego Chávez se pregunta: “Aún no sé cómo y por qué mecanismos aparece ya en noviembre Rojas Suárez enganchado con (Gabriel) Puerta Aponte y Bandera Roja (¿). Ya para noviembre Rojas Suárez tenía convencidos a ambos (Blanco La Cruz y Freites) de que Pancho (Arias Cárdenas) y yo teníamos un trato con Ochoa Antich (el ministro) y que los demás comandantes se habían rajado. Que ellos solos, apoyados por ese sector “revolucionario” podían tomar el poder y conducir el nuevo gobierno”.

La historia según Blanco La Cruz

La historia fue aclarada el 9 de febrero de 1993 por Ronald Blanco La Cruz, en una carta que le envía a José Vielma Mora. “En los meses de noviembre y diciembre de 1991, dada la escasez de oficiales comprometidos en Caracas con comando de tropa, el comandante Arias y el comandante Chávez nos enviaron dos personas de su confianza para lograr el apoyo civil para las operaciones. Esas personalidades fueron Kléber Ramírez, ex guerrillero (PRV-Ruptura) y Eustoquio Contreras (MEP), con un compañero llamado Andrés (también ex guerrillero), militante del MEP. Además de estos contactos, nos pusieron en relación con Pablo Medina (La Causa R) (¿). A finales de noviembre y principios de diciembre, aproximadamente, Eustoquio Contreras se reúne con el capitán Rojas Suárez y le expresa que el control de los estudiantes, FCU y otros grupos en los barrios, él no los tiene. Que él es intermediario en el interior. Entonces Rojas me pregunta si hacíamos el contacto con Bandera Roja. Yo le dije que sí. El contacto con el líder de esa organización (Puerta Aponte) lo mantuvo en todo momento el capitán Rojas (¿).Yo me reunía con Eustoquio. El comandante Arias con Kléber y Chávez con Pablo Medina”.Del 16 de diciembre al 4-F

El conflicto entre los capitanes ligados a Bandera Roja y los comandantes de la operación (Chávez y Arias) había estallado en los primeros días de diciembre. Presionado por Rojas Suárez y Blanco La Cruz, Chávez aceptó en la forzada cita de Cagua que el alzamiento se produjera el 16 de ese mes, para amanecer en el poder el 17 de diciembre, aniversario de la muerte de Bolívar.

Los capitanes querían aprovechar la ausencia de Arias, quien manejaba un importante número de oficiales. Pero Chávez le informó a su par lo que estaba ocurriendo y Arias envío una carta a los militares que le respondían ordenándoles no levantarse si los capitanes decidían hacerlo por su cuenta. El alzamiento fue pospuesto. Al regreso de Arias de Israel, los dos comandantes se reúnen (28-12-91) y deciden colocar la fecha del pronunciamiento el 3-F en la noche. Fue difícil y tortuoso para Chávez y Arias convencer a los capitanes de que la decisión tomada había sido la correcta. Encuentros clandestinos, largas discusiones y amenazas de capitanes a comandantes generaron un ambiente de máxima tensión, que llegó hasta el 3-F.

La sorpresa fue que, cuando casi todos los protagonistas pensaban que con la nueva fecha el altercado entre los comandantes y los dos capitanes se había apaciguado, llegó la orden de eliminar a Chávez. Algunos señalan que lo mismo debía ocurrir con Arias. Después de todo, eran proyectos opuestos de poder.

Bandera Roja y el Museo Militar

El radical enfrentamiento entre los capitanes y Chávez, -quien finaliza eximiendo a Blanco La Cruz de la orden de ejecutarlo en acción- tiene varias lecturas. Una de ellas puede relacionarse con la decisión de Chávez de no bajar del Museo Histórico Militar.

El choque entre los capitanes y Chávez no se trató de un desencuentro ocasional por discrepancias menores, políticas o metodológicas. Al aparecer Bandera Roja en escena y firmarse el Pacto de San Antonio, se establecía un peligroso paralelismo de mando. Por otra parte, Rojas Suárez y Blanco La Cruz tenían a su cargo la toma directa del palacio de Miraflores. Chávez debía operar como respaldo final, cosa que se negó a hacer.

Tal vez la explicación se encuentre en la primera de las cartas que cruza con Chacón Roa. Chávez le aclara a Chacón Roa que “fue precisamente Rojas Suárez quien insistió en que ellos tenían la fuerza suficiente para tomar Miraflores, por lo que acordamos que mi batallón, y allá están mis valientes oficiales para corroborarlo, hiciese un cerco y se enganchara en varios puntos de contacto con las tropas que tomarían Miraflores, para reforzar en el momento y en el lugar que así lo requiriese la situación”.

Chávez le explica al teniente Chacón que al llegar al Museo, que debía estar previamente tomado por la gente de Rojas Suárez, encontró solamente fuerzas leales al Gobierno, situación que puso en riesgo su vida y la operaciòn, ya que tuvo que controlar con sus hombres una situación inesperada. Chávez concluye su reflexión sobre la crisis interna con los capitanes y su polémica decisión de no bajar al Museo afirmando que “Yo, amigo mío, largué mis temores hace bastante tiempo. Pero nunca me formé para dirigir carnicerías a ciegas, en empeños irracionales. Menos aun cuando tenía la certeza de que el objetivo político se alejaba. Quizás era la única certeza que tenía”. (Garrido A., Documentos de la Revolución Bolivariana, Ediciones del Autor, Mérida, 2002, p.253).

Hubo otros factores, según ha relatado el mismo Chávez, que influyeron en su decisión de no bajar a Miraflores, como la falta de apoyo de la Fuerza Aérea, la existencia de francotiradores, la falta de apoyo militar de otros batallones clave o la discutida ausencia de los civiles comprometidos. Pero, indudablemente, la frase lapidaria (”el objetivo político se alejaba. Quizás era la única certeza que tenía”), coloca el acento de la histórica sentencia de Chávez en su enfrentamiento con los capitanes de Bandera Roja.

Alberto Garrido
El Universal


Circo

Domingo, Noviembre 18, 2007

Por mi placer y el de quien lea, reproduzco.

No resalto con negritas porque casi todo el texto terminaría en negritas.

El comandante y el Rey

La salida de Juan Carlos I, tras las interrupciones e insultos de Hugo Chávez, tuvo la virtud de rasgar el velo de hipocresía que rodea las Cumbres Iberoamericanas

MARIO VARGAS LLOSA 18/11/2007

Es verdad que una imagen vale mil palabras y, una secuencia de imágenes, diez mil. El incidente que ha inmortalizado la sesión de clausura de la última Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile, divulgado al mundo por las cámaras de televisión, dice más e ilustra mejor sobre el caudillo venezolano Chávez y congéneres, así como sobre las relaciones de España con América Latina, que decenas de sesudos ensayos.

Los mejores guionistas de Hollywood no lo hubieran hecho tan bien si querían abrir el espectáculo con la imagen -entre cómica y siniestra- de un espadón tercermundista en plena acción. Interrumpiendo al presidente del Gobierno español que, tímidamente, se atrevía a recordar a los mandatarios latinoamericanos que “nacionalizar empresas no garantiza nada”, el comandante Hugo Chávez se apodera del micro y se dispara en insultos contra José María Aznar, quien alguna vez habría invitado a Venezuela a algo tan ignominioso como integrarse “al primer mundo”, propuesta fascista que el caudillo tropical rechazó, claro está, porque “somos humanos y los fascistas no son humanos. Creo que una serpiente es más humana que un fascista o que un racista”. La estupidez conceptual se enriquece si quien la emite se expresa con la vulgaridad del comandante Chávez y su gesticulación cuartelera. Hasta aquí nada que sorprenda, aunque, sí, mucho que entristezca y avergüence, si quien presencia la escena es latinoamericano y, sobre todo, venezolano.

Entonces, Rodríguez Zapatero pide la palabra a Michelle Bachelet -la presidenta de Chile dirige la sesión- y, extremando el respeto de las formas y buscando con verdadera angustia las palabras más prudentes, trata de dejar sentada su protesta por la “descalificación” que se ha hecho de un ex presidente “que fue elegido por los españoles”. Digo “trata de” porque, pese a sus educadas maneras, hasta en dos oportunidades es groseramente interrumpido de nuevo por Hugo Chávez, quien, como la presidenta Bachelet le ha cortado el micro, levanta virilmente la voz a fin de que ninguno de los presentes se libre de escucharlo. A estas alturas, el Rey de España, al que literalmente hemos visto demudarse y enrojecer a lo largo de toda esta escena sin poder ocultar la irritación que le produce, irrumpe con su contundente “¿Por qué no te callas?” que, por un instante, deja al soldadote de marras quieto y mudo, como sin duda le ocurría en el cuartel cuando su superior lo aderezaba de carajos. La presidenta Bachelet introduce un inesperado toque de humor al sugerir con meliflua voz a los presentes “que eviten los diálogos”.

Otro tercermundista y comandante entra en escena, esta vez un Daniel Ortega maltratado por los años con una calvicie acelerada y una panza capitalista, para desgañitarse atacando a España por los bombardeos de Estados Unidos contra Libia, por las supuestas depredaciones de Unión Fenosa y contra los embajadores españoles por conspirar contra el Frente Sandinista… hasta que el Rey de España se levanta y deja sentada su protesta abandonando la sesión.

La enseñanza más obvia e inmediata de este psicodrama es que hay todavía una América Latina anacrónica, demagógica, inculta y bárbara a la que es una pura pérdida de tiempo y de dinero tratar de asociar a esa civilizada entidad democrática y modernizadora que aspiran a crear las Cumbres Iberoamericanas. Esta será una aspiración imposible mientras haya países latinoamericanos que tengan como gobernantes a gentes como Chávez, Ortega o Evo Morales, para no mencionar a Fidel Castro. Que sean o hayan sido populares y ganaran elecciones no hace de ellos demócratas. Por el contrario, muestra la profunda incultura política y lo frágil que son las convicciones democráticas de sociedades capaces de llevar al poder, en libres comicios, a semejantes personajes. Ellos no asisten a las Cumbres a trabajar por el ideal que las convoca. Van a utilizarlas como una tribuna para internacionalizar la demagogia y las bravatas con que mantienen hipnotizados a sus pueblos y, por eso, esas Cumbres están condenadas al fracaso y al circo. Antes, la estrella indiscutible de ellas era Fidel Castro y sus espectáculos anti imperialistas, que enloquecían de felicidad a los gacetilleros amantes de escándalos. Ahora que Castro dejó de ser caudillo para convertirse en analista internacional -el único que en Cuba habla y despotrica con envidiable libertad- el histrión preferido de la prensa amarilla es Chávez, émulo y ventrílocuo de aquél.

Claro que hay otra América Latina, más decente, honrada, culta y democrática que la representada por estos energúmenos. Estaba allí, en esa sesión de clausura, invisible y muda, como siempre en estas ocasiones en la que los caudillos, hombres fuertes, “comandantes” y payasos se apoderan de las candilejas. ¿Por qué callan y se dejan ningunear y eclipsar de esa manera si ellos son infinitamente más respetables y dignos de ser escuchados que aquéllos? No sólo porque algunos están sobornados por los petrodólares que derrocha el venezolano a diestra y siniestra. A menudo lo hacen porque temen ser víctimas de las diatribas y descalificaciones de aquellos matones, que les pueden soliviantar a sus extremistas criollos y, también, aunque parezca mentira, porque ellos, que sólo son gobernantes civiles que tratan mal que bien o bien que mal de ajustarse a las limitaciones que les señalan las leyes y constituciones, se sienten mandatarios de segunda frente a esos dioses omnímodos que no tienen otro freno para sus excesos y bellaquerías que su soberana voluntad.

La salida del Rey de España tuvo la virtud de rasgar el velo de hipocresía que circunda las Cumbres Iberoamericanas a las que, en apariencia -no en la realidad- asisten jefes de Gobierno y de Estado dignos del mismo respeto y consideración. Falso de toda falsedad: el señor Chávez tiene unas credenciales que lo exoneran de toda respetabilidad civil y democrática, pues, el 4 de febrero de 1992, traicionó su uniforme y actuó con felonía intentando un golpe militar contra un Gobierno constitucional y legítimo en el que decenas de oficiales y soldados venezolanos murieron defendiendo el Estado de derecho. Levantarse contra un Gobierno constitucional es el peor crimen que pueda cometer un militar y por eso el comandante Chávez fue juzgado, condenado y enviado a la cárcel. Que en lugar de pasarse allí muchos años fuera amnistiado por el presidente Rafael Caldera y luego premiado por una mayoría de venezolanos con la Presidencia de la República no lo absuelve, sólo muestra hasta qué punto estaba turbado ese electorado que se dejó seducir por los cantos de sirena de un demagogo y que está ahora lamentándose amargamente de su error.

Lo absurdo, lo delirante de lo ocurrido en Santiago de Chile es que el comandante Chávez eligiera, para descargar sus iras y convertir en blanco de su mojiganga tercermundista, a España, un país cuyo Gobierno ha hecho esfuerzos denodados para llevarse en paz con él, e, incluso, echarle una mano internacionalmente cuando todo el Occidente democrático lo censuraba por sus atropellos a los derechos humanos y sus complicidades con las satrapías fundamentalistas.

¿Alguna otra enseñanza que sacar de todo esto? Que, como es evidente que a los tigres y a las hienas no se las aplaca con venias y sonrisas y echándoles corderos, conviene mucho más a un país democrático como España privilegiar en sus relaciones a países que representan la civilidad, la libertad, la legalidad, y con los que tiene la seguridad de una cooperación real y de largo plazo, que tratar por todos los medios de ganarse la amistad de quienes representan las antípodas de lo que, afortunadamente para los españoles, es hoy España. Ni la Cuba de Fidel Castro ni la Venezuela de Chávez merecen ser, hoy, los amigos dilectos del Gobierno español, y sí, en cambio todos esos discretos y esforzados gobiernos que, en el resto del continente latinoamericano trabajan por sacar a sus pueblos de esa barbarie del subdesarrollo que representan no sólo los bajos índices de crecimiento y las vertiginosas desigualdades de ingreso, educación y oportunidades, sino, también, la demagogia y la matonería políticas encarnadas en Ortega y Chávez que las televisiones de todo el mundo pusieron en evidencia en la clausura de la Cumbre Iberoamericana.

Es posible que, al reaccionar como lo hizo, el Rey de España transgrediera el protocolo. ¡Pero qué alegría nos deparó a tantos latinoamericanos, a tantos millones de venezolanos! ¿La prueba? Que he escrito este artículo arrullado por los animados compases del flamante pasodoble que ahora entonan y bailan en todas las universidades venezolanas, que se titula ¿Por qué no te callas? y cuya tonadilla y letra llueven sin tregua sobre mi computadora.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Diario El País, SL, 2007.

© Mario Vargas Llosa, 2007.


Cisneros: “Suficiente, nosotros no podemos ser parte de la historia”

Viernes, Julio 6, 2007

Refiriéndose, con “nosotros”, al canal Venevisión. Si yo fuera un purista de la ética periodística, he de admitir, estaría de acuerdo con sus palabras. Si sólo las cosas fueran tan simples. Recordar esto siempre: para los empresarios cuyo único interés es su capital, las cosas siempre parecen más simples de lo que son. Irónicamente, creo que el presidente Chávez estaría de acuerdo conmigo en esto. Pero esta vez es él quien se beneficia. Y no hablemos de lo que hacen los políticos a quienes sólo les interesa el poder. Personalmente, me quedo con los empresarios chupa sangre.

Cisneros cedió comentarios a un artículo publicado por el New York Times, y rebotado localmente por la cadena Globovisión.

El texto:

El magnate de los medios de comunicación Gustavo Cisneros aprende a vivir con Chávez

Tres años atrás, el magnate de los medios de comunicación Gustavo Cisneros fue un líder de la oposición venezolana y su canal de televisión, regularmente fustigaba al presidente Hugo Chávez.

Las relaciones eran tan antagónicas, que el señor Chávez lo acusó de conspirar para derrocarlo. Los agentes del gobierno allanaron el rancho, las oficinas y las zonas de pesca del señor Cisneros. Las tensiones fueron resueltas solamente después que el ex presidente Jimmy Carter, un antiguo amigo del señor Cisneros, lograra pautar un encuentro entre los hombres en 2004, antes de que se realizara un referéndum, para determinar si el presidente Chávez debería permanecer en el poder.

Hoy, mientras más detalles se conocen sobre la reunión, el señor Cisneros que se sienta en el timón de una fortuna familiar estimada en seis mil millones de dólares, se ha convertido en el blanco de la misma oposición que una vez el defendió. Venevisión, según críticos, ahora se está beneficiando de la más reciente decisión del presidente Hugo Chávez de sacar a su principal estación rival, Radio Caracas Televisión, de las ondas radioeléctricas.

El señor Cisneros, de 62 años, en una entrevista poco común aquí, puso freno a esas declaraciones. “Si usted sale fuera del aire, entonces la democracia pierde”, dijo, defendiendo su reconciliación con el señor Chávez y resaltando las preocupaciones de que Venevisión, puede todavía sufrir la misma suerte de RCTV, que fue obligada a cesar la transmisión al final de mayo.

“Nosotros decidimos, que necesitábamos mantenernos”, dijo el señor Cisneros, citando el consejo sobre la materia de Carlos Fuentes, escritor mexicano que es critico abiertamente del señor Chávez. “Y la manera de mantenernos era diciendo: suficiente, nosotros no podemos ser parte de la historia, o desempeñar un papel en políticas, sino que tenemos que divulgar la historia cada día”.

Al final, el señor Cisneros dijo que fue el acercamiento de Fox News a Venevisión. Los ejecutivos reemplazaron, los programas de opinión con programas de astrología y le dieron importancia a las novelas de la noche antes que a los programas de críticas.

Cuando se realizaron las elecciones presidenciales el pasado mes de diciembre, el cambio fue un choque la cobertura previa de Venevisión. Venevisión le dedicó 84% de su cobertura política a las posiciones de Chávez y solo el 16% a la oposición según un informe sobre las elecciones de la Unión Europea.

Esa reunión del 2004, así como la subsiguiente actitud de suavizar la cobertura de Venevisión sobre el señor Chávez, ha sido interpretada por los críticos del presidente y del magnate de los medios, como un ejemplo de la manera en que las elites adineradas pueden influir en los deseos del señor Chávez.

El señor Chávez que ha construido un batallón de medios de comunicación controlados por el estado en los últimos tres años, hace alarde de esos cambios. Refiriéndose, recientemente a la reunión de junio del 2004 con el señor Cisneros, el señor Chávez se jacta del consentimiento que tiene el señor Cisneros a su autoridad.

“El se puso una corbata y me dijo: yo me la puse porque yo le quiero decir a usted que lo reconozco como el presidente de mi país”. Eso lo dijo Chávez durante un comentario transmitido por Teves, el nuevo canal del gobierno que tomó la señal de RCTV.

Ambos hombres niegan que hayan alcanzado algún acuerdo durante la reunión. Pero qué más pasó en el encuentro, cuya duración fue como de cuatro horas y que lo sostuvieron en Fuerte Tiuna, una guarnición militar aquí en Caracas, y que está envuelta en un gran misterio.

Una portavoz del Centro Carter en Georgia, dijo que el señor Carter no tenía autorización para hablar sobre la reunión, en donde el medio, después de ser transportado hasta Caracas, en el avión privado del señor Cisneros.

Jennifer Mc Coy, directora del programa de las Américas, del Centro Carter dijo que la reunión fue parte de un amplio esfuerzo del señor Carter para suavizar las tensiones entre el señor Chávez y los grupos de medios de comunicación privados.

Según personas que tienen conocimiento de la reunión, el señor Carter logró un dialogo amistoso con el presidente Chávez compartiendo con él su experiencia militar. (El señor Carter asistió a la Academia Naval de Estados Unidos y el presidente Chávez es un teniente coronel de la armada venezolana).

En el encuentro, según el señor Cisneros, el señor Chávez comparo sus programas sociales con los de Franklin D. Roosevelt.

El señor Chávez, dijo, impulsó la afirmación de que el clima político en 2004 fue marcado por violencia y ataques en contra de reporteros y de dueños de medios. La única estación de televisión que fue cerrada, el dijo, fue el canal del Gobierno, durante el golpe del 2002, del que ha acusado al señor Cisneros de apoyar y que el señor Cisneros ha negado.

Después de la reunión, el referéndum en agosto no condujo a la remoción del presidente Chávez, permitiéndole aumentar su control a las instituciones políticas y de los medios de comunicación. Los críticos ven el cambio subsiguiente de la línea editorial de Venevisión, como parte de una tendencia más amplia de evitar los enfrentamientos con el señor Chávez.

“Algunas compañías agachan su cabeza ante regimenes autoritarios”, dijo Marcel Granier, presidente de RCTV, que se ha visto en la necesidad de transmitir su programación por Youtube, en las semanas recientes. “Esto ha pasado en Alemania, con los Krupps, el Bayers y el Thissens”.

En los recientes comentarios sobre la reunión, el presidente Hugo Chávez dijo que el señor Cisneros, cuyas otras compañías abarcan desde una cervecería, hasta el equipo de béisbol los Leones del Caracas, estenio que podría coexistir con la transformación socialista de la sociedad, que el señor Chávez quiere.

“En cambio hay otros que furiosamente intentan derrocar al gobierno”, dijo el señor Chávez.

Según el conocimiento del señor Chávez, la estrategia de Venevisión, un canal de televisión nacional fundado en 1960 en una asociación entre ABC y el padre del señor Cisneros, ha cubierto fallas de lo que era una elite enclaustrada que ha sido agitada por las políticas del señor Chávez.

Por cierto que el señor Cisneros y el señor Granier están casados con primas descendientes de William H. Phelphs, un hombre de negocios estadounidense, quien llegó a Venezuela hace más de un siglo, pero el señor Cisneros y el señor Granier, raramente se hablan. Eso es lo que dicen ambos en entrevistas, han seguido diferentes estrategias; mientras el señor Cisneros se inició en mercados de Estados Unidos y América Latina, el señor Granier se enfocó en el crecimiento de RCTV en Venezuela.

Todavía el señor Cisneros quien se mudó con su familia fuera de Venezuela, y vive en casas ubicadas en Nueva Cork, España y República Dominicana, niega las versiones de que Venevisión se ha beneficiado de la publicad que RCTV perdió.

Enfatizando en las leyes que limitan la cantidad de publicidad que los canales pueden vender, el señor Cisneros dijo que las ganancias el próximo año, no alcanzarán más del 5 ó 6 por ciento, después de calcular la inflación anual en más de 20 por ciento.

“No hemos sacado ventaja de la salida de Radio Caracas Televisión”, dijo el señor Cisneros. “Tener al presidente Chávez como nuestro principal competidor en la televisión no es de nuestro interés”.

Cisneros puntualizó su caso: el gobierno renovó la licencia a Venevisión por sólo cinco años, obligándolo a vencerse antes de que el tercer gobierno del presidente Chávez finalice en el 2012.

AAS
Globovisión Publicado el 05-07-2007


“Imposible conducir a Venezuela al socialismo este año”

Lunes, Julio 2, 2007

Según la opinión de Armando Durán.

Repito, uno de los mejores analistas políticos del país, a juicio de quien escribe.

Reproduzco.

El Nacional. 1/7/2006.
Chávez en crisis
Armando Durán

A un mes del cierre de RCTV, las circunstancias indican que al presidente Hugo Chávez le resultará imposible conducir este año a Venezuela al socialismo. Mucho menos a la ambiciosa meta del poder total. Nunca, absolutamente nunca, pudo haber previsto Chávez que su sueño de ruptura histórica, a punto de hacerse realidad después de su reelección el 3 de diciembre, estuviera ahora a punto de hacerse añicos por culpa de su muy equivocada decisión de pasarle a Marcel Granier una vieja factura de resentimiento social y enemistad política.

Su primer error de cálculo fue suponer que la reacción ante esa medida sería puntual y de carácter violento, jamás una sostenida movilización del estudiantado universitario, y no para tumbarlo sino para exigir una rectificación a fondo de su conducta de gobernante y en defensa de los derechos civiles de todos los venezolanos. Una respuesta imprevista y pacífica pero contundente y firme a sus pretensiones autocráticas, que naturalmente dejó a Chávez perplejo. De ahí que se fuera a Cuba en busca de oxígeno, de ahí que rechazara de manera destemplada las posiciones expresadas en contra de la medida, por ejemplo, en Brasil y España, de ahí que perdiera la iniciativa por primera vez desde 1992 y dejara que la agenda, y las condiciones de esa agenda, tal como quedó demostrado en la multitudinaria manifestación del pasado 27 de junio, la fijaran sus adversarios.

El reconocimiento de que ni sus caprichos ni sus petrodólares bastan ya para modificar la realidad a su favor lo hizo el propio Chávez cuando nada más llegar a Moscú se vio obligado a morderse la lengua y confesar que su viaje no era en busca de armas, los famosos submarinos convencionales de la clase Kilo con que pretendía convertir a Venezuela en la gran potencia naval del Caribe, sino en busca, ¡válgame Dios!, de ideas y de cultura. Ni su canciller Nicolás Maduro ni su embajador Alexis Navarro tuvieron en cuenta que Vladimir Putin emprendería el sábado 30 de junio un decisivo viaje a Estados Unidos para discutir con George W. Bush asuntos de tanta importancia como el escudo antimisil estadounidense y la política energética de Rusia, y que la presencia de Chávez en Moscú la víspera de ese viaje, en el mejor de los casos, era inoportuna. O que precisamente en ese punto de las negociaciones entre las dos potencias, jamás de los jamases Putin iba a acceder a la venta de los dichosos submarinos.

La insuficiencia irremediable de Maduro y Navarro en la preparación de este viaje fue de tal magnitud, que le hicieron creer a Chávez que podría dirigirse al pueblo ruso desde la plenaria de la Duma, sin tener en cuenta que una cosa es el minoritario Partido Comunista ruso y otra muy distinta los intereses de Putin, que nada tienen que ver con el antiimperialismo trasnochado de Chávez ni con sus nostalgias por Lenin y por la Unión Soviética. Total, un fracaso que se amplía con la suspensión del viaje a Suiza y la calurosa acogida con que será recibido en Bielorrusia y en Irán.

Mientras tanto, según las declaraciones del canciller Celso Amorim, Brasil se aleja de Chávez ostensiblemente. ¿El ingreso de Venezuela a Mercosur? Sí, cómo no, pero primero Chávez debía disculparse ante el Senado brasileño. Además, ¿cómo es eso de querer ingresar a Mercosur, pero no asistir a la Cumbre de Asunción? ¡Por favor! De modo que Venezuela, aislada de Estados Unidos por su prédica antiimperialista, después de repudiar a sus socios andinos para abrazarse a las potencias del sur del continente, ahora también se veía repudiada por estos presuntos aliados. De modo que sin el chivo de la CAN y sin el mecate del Mercosur, acorralado por la suspicacia moscovita y los reclamos del socialismo democrático europeo, da la impresión de que Chávez sólo cuenta con los pocos gobiernos parias que aún quedan en el planeta para no sentirse solo del todo. Una catástrofe, fruto exclusivo de su desproporcionado ajuste de cuentas con los medios críticos e insumisos de Venezuela, cuyas consecuencias nadie puede vaticinar. Si a esto le añadimos el triunfo electoral de Mauricio Macri, en Buenos Aires, y su muy probable candidatura presidencial para enfrentar a Néstor Kirchner o a su sucesor en las urnas argentinas del próximo mes de octubre, nadie podría tampoco poner en duda que, en muy pocas semanas, las pretensiones internacionales de Chávez han entrado en una crisis al parecer irreversible.


Chávez: “Si yo muero, esta revolución se la lleva el viento”

Domingo, Junio 24, 2007

Según el presidente, ésto se lo habría dicho Fidel Castro en repetidas ocasiones. Antonio Sánchez García, en una nota especial para Noticias24, se pregunta a cuál revolución se refiere el agónico dictador cubano, y cavila sobre el significado de tal frase y la fragilidad del proceso político que Chávez lidera en Venezuela.

Por mi parte, le rezo a San Pedro. Y que me sigan los buenos.

Emulo las negritas del texto original de Sanchez García.

La revolución que depende de un hombre

Inconsciente del efecto de sus propias palabras, el Jefe de Estado ha hecho una dramática confesión acerca de la fragilidad y la impotencia que signan al proceso socio-político que lidera. Según ellas, esta revolución bolivariana, después de ocho años de existencia, no tiene vida propia, no ha hundido su carne en el pueblo en cuyo nombre jura actuar, no está vivificada por la sangre del colectivo al que pretende servir ni se sostiene sobre la voluntad anónima de una nación.

Se sostiene única y exclusivamente sobre los pies de barro de quien emitiera esa dolorosa y terrible confesión: la vida del propio Jefe de Estado. ¿Puede calificarse de revolución una que no tiene pueblo ni carne que la alimente ni cuerpo sobre el que se sostenga ni partido que la provea de columna vertebral sino que sea producto exclusivo de los ánimos y desánimos, la genialidad, el talento o los desaciertos y errores de quien funge de caudillo? Asunto de tanta gravedad merece una mínima reflexión. Pues como bien reza en predios jurídicos: a confesión de partes relevo de pruebas.

Que Hugo Chávez lo haya sostenido ante sus más fieles seguidores recurriendo al testimonio de su padre espiritual y ejemplar arquetipo Fidel Castro, nos exime de mayores consideraciones. He aquí sus palabras: “Fidel Castro me ha dicho que si yo muero esta revolución se la lleva el viento”.¿A quién y a qué revolución se refería Fidel Castro, santa palabra del primer mandatario venezolano? Pudo haberse referido a su epígono, Hugo Chávez, pero no a la revolución bolivariana sino a la cubana. La proposición rezaría entonces: su muere Hugo Chávez, a la revolución cubana se la lleva el viento. Asunto más que probable, sabido que en la ruina en que se encuentra Cuba, muerto Chávez y agonizante Castro no habría quien alimentara al pueblo cubano. Para desgracia de Cuba y Venezuela, ambos destinos parecen haberse conjugado en esta desaforada carrera contra la muerte del mandatario cubano, a la que parece querer arrastrar a su apreciado discípulo.

La segunda interpretación es, sin embargo la más evidente: Castro dijo en realidad: “Hugo, no tienes revolución alguna en Venezuela y todo lo que allí sucede depende de tus humores. De modo que muerto, no hay quién de un peso por tu proyecto político. Se lo llevará el viento”. Y como Castro es omnisciente y sus aparatos de seguridad e información le dan detallada cuenta de cuanto sucede y no sucede en Venezuela la conclusión no puede ser más evidente: en Venezuela no hay revolución alguna y todo se sostiene sobre la frágil voluntad de un hombre que, desaparecido, desaparecería su mentada revolución bolivariana como por encanto.

Grave, gravísimo asunto que demuestra lo que todos los analistas nacionales e internacionales señalan. El régimen chavista se sostiene sobre pinzas, no tiene más respaldo que los ingresos petroleros y depende de la omnímoda e infatigable voluntad del jefe de Estado. Es cierto: cuenta formalmente con todas las palancas del poder, pero no cuenta con el respaldo de un pueblo organizado y consciente sino con una tribu amorfa y heterogénea de mendicantes al acecho de las dádivas del Estado. Ni el ejército, ni las otras ramas del Estado, ni siquiera el funcionariato y la nomenklatura son verdaderamente revolucionarios. A la menor brisa cambian de partido. Muerto el presidente, que los pillen confesados.

Fidel, santa palabra, lo ha afirmado. Y Hugo Chávez, su pupilo, lo repite. Mala, muy mala señal. Ninguna revolución exitosa dependió de un hombre. Ni la muerte de Lenin, ni la de Mao ni la de Ho le pusieron fin a la revolución soviética, a la china y a la vietnamita. Eran o llegarían a ser en pocos años auténticas revoluciones socialistas. Carne de la carne de los pueblos que las soportaron. La soviética, hasta que se desplomó bajo el peso de su propia y monumental incompetencia. La china, convirtiéndose al capitalismo. La vietnamita sobreviviendo en el limbo. Después de ocho largos años, Venezuela está como al comienzo: dependiendo del carisma, los respiros y los latidos de un hombre. ¿Suficiente como para permanecer en el tiempo? El propio tiempo lo dirá. Por ahora, y luego de los desastres que la acechan desde su propio seno, luce más que improbable.

Antonio Sánchez García
Especial para Noticias24


La llamada

Viernes, Junio 22, 2007

Artículo de humor de Laureano Márquez en su blog de Noticiero Digital. Creo que también es un editorial de “Tal Cual”.

Reproduzco.

Porque nadie puede detenerme.

AZNAR: ¿Bueno? ¿Hablo con Don Baltasar Garzón?

GARZÓN: Sí… ¿Aznar, eres tú?… ¿Me estás llamando por lo del golpe seco en Venezuela? ¿Verdad?

AZNAR: Efectivamente… Ya hablé con Yon para que saque a los estudiantes…

GARZÓN: Vale… Yo ya llevé el dinero que me dio la CIA para pagarles… ¿Vargas Llosa por fin habló con Ledezma?…

AZNAR: No sé pero casualmente Walesa me está llamando por la otra línea… Lo pongo en llamada en conferencia…

WALESA: Aznarr…

AZNAR: Hombre, leches… ¿Cómo andas?… Tengo a Garzón en conferencia, no digas nada que te pueda llevar a la cárcel…

GARZÓN: Ja, ja, ja… Despreocúpense… A mí me basta que alguien esté en contra de Chávez para no actuar… Aunque francamente a mí Chávez me importa un pito… Yo sé que él está haciendo un magnífico gobierno, pero la tentación del dinero es demasiado fuerte…

WALESA: ¿Hablaron con el Rey?…

AZNAR: Yo lo hice, personalmente… También con Zapatero… Nadie debe enterarse de que es un títere del Partido Popular. Lo que uno llega a hacer por sacar a Chávez, eso sí… Esperad… Tengo una llamada de Yon por la tres… lo pongo en conferencia…

YON: ¡¡¡Jefe!!!… Reportándome… Todo como usted me ordenó… Los estudiantes no sospechan que todo es obra de la CIA a través suyo… Por cierto, Garzón trajo los reales…

Ya yo los saqué a Suiza porque la situación económica aquí es impredecible…

AZNAR: Garzón y Walesa están en línea…

WALESA: Hola, Yon…

GARZÓN: ¿Qué cuentas, Shamo?

YON: Bueno ahí, luchando… No es fácil cuando uno está adversando a quien tiene la razón… A mí me da mucha vergüenza cada vez que tenemos que debatir y defender principios en los que no creemos…

Pero yo soy joven y aquí conseguir trabajo no va a estar fácil y ahora menos… Tengo que asegurar mi futuro…

Por cierto, estoy almorzando con Vargas Llosa en Cancún… Voy a poner el Speaker del celular…

GARZÓN: ¿Qué es eso del celular?

AZNAR: ¡El móvil, coño!

GARZÓN: Ah… ¡joder!..

VARGAS LLOSA: Bueno, yo cumplí mi tarea: Escribí La Fiesta del Chivo sólo para que se llevara al cine y fuese transmitida por RCTV… Más no puedo hacer…

Me inventé lo de Trujillo en República Dominicana como una manera directa de atacar a Chávez, aun a sabiendas de que todo lo que cuento es mentira…

Sí, soy una mierda, lo sé…

WALESA: No digas eso, yo la leí en polaco y me gustó… Fue el mismo caso nuestro, yo me alcé en contra del comunismo aun a sabiendas de que era lo mejor para Polonia… Pero reconozcámoslo, nos gusta el poder, nos gusta la derecha, nos gusta el dinero y la explotación de las mayorías para gozar sabroso y beber güisqui 18 años…

YON: ¡Y mucho!…

AZNAR: Atención, el Jefe mayor en línea…

BUSH: Hola, toros…

AZNAR, GARZÓN, WALESA, YON y VARGAS LLOSA: ¡Hola, Jefe!

BUSH:Todo está saliendo a pedir de boca. Lo del golpe seco, la mecha larga y lo del magnicidio. Lo intentamos en la inauguración del viaducto. Nos iba a quedar del carajo porque casi habíamos logrado que sus propios copartidarios hicieran el trabajo acercándose a él para pedirle por sus necesidades largamente acumuladas…

Les pagamos a todos para que bajaran y lo hicieron, pero se nos volvió a escapar… Es muy astuto… Bueno, algún día será… Nuestro siguiente compromiso es en el estadio… ¿No, Yon?…

YON: Sí, mi señor…

BUSH: ¿Alguna otra novela en mente, Álvaro?

VARGAS LLOSA:… La estoy pensando…

BUSH: Te tengo una idea y te la mando a la embajada en Madrid…

GARZÓN:… Si quiere le meto preso a alguien…

BUSH: No, por ahora no… ¡Lech!…

WALESA: Sí, patrón…

BUSH: Te quiero aquí mañana… Tengo un trabajito sucio para ti… ¿José María?

AZNAR: Sr, yes, Sr…

BUSH: Good job… my little boy…

AZNAR:Thanks, Sr.

BUSH: A ver, muchachos… ¿Qué haremos mañana?…

AZNAR, GARZÓN, WALESA, YON y VARGAS LLOSA: ¡Lo mismo que hoy, señor, tratar de derrocar a Chávez!…

BUSH: Ok, boys… God bless you…

ADVERTENCIA: El siguiente es un artículo de humor, es decir no es serio, más aún no es verdad.
Si va a ser presenciado por funcionarios públicos en ejercicio de sus poderes ilimitados de censura y amedrentamiento, de multas y afines, se recomienda su discusión y orientación por parte de semiólogos y especialistas. Repito: esto no es la transcripción de una llamada verdadera, sino un ejercicio de imaginación humorística. En serio, esta llamada no es verdad.


Encontrando comedia en el colapso de Europa

Martes, Junio 12, 2007

Oh, el progreso.

Esto lo encontré en Pajamas Media, y lo comparto aquí. Traduzco el primer párrafo. El resto es para los afortuandos que sepan inglés. El autor es Aaron Hanscom.

“Para calibrar el grado del colapso de Europa, no deben mirar más allá que la historia de un gorila que escapó de un parque zoológico de Rotterdam el mes pasado. Después de conseguir saltar un foso, el primate de 400 libras atacó brutalmente a una mujer que solía visitar el zoológico regularmente para ver al animal. Dado que las gorilas establecen contacto visual prolongado cuando desean aparearse, los biólogos concluyeron que la mujer era responsable del ataque. Llevando el relativismo moral a su ilógica conclusión, el zoológico Antwerp en Bélgica ahora ha puesto señalizaciones que advierten a los visitantes no mirar prolongadamente a los simios”.

Si sólo todos los monos fueran así.

He aquí el resto:

Finding comedy in the collapse of Europe

To gauge the extent of the demise of Europe, look no further than the story of the male gorilla that escaped at a Rotterdam zoo last month. After managing to get over a moat, the 400-pound primate brutally attacked a woman who had been visiting the zoo regularly to see the animal. Because female gorillas establish prolonged eye contact when they want to mate, biologists concluded that the woman was responsible for the attack. Taking moral relativism to its illogical conclusion, the Antwerp Zoo in Belgium now has signs warning visitors not to stare at the apes.

Ayaan Hirsi Ali’s description of 21st century Europe elicited roars of laughter at the American Freedom Alliance’s June 10th conference titled “The Collapse of Europe?” The all-day event was held at Pepperdine University in Malibu, California, which columnist Mark Steyn called “one of the most agreeable places to contemplate the end of the world.” Indeed, humor was not in short supply at a conference many critics predicted would be all gloom and doom. Not one of the distinguished panelists wanted to write off or dismiss Europe. Instead, they all hoped that the imperiled Contintent could be saved.

Steyn, the first keynote speaker, said that laughter is our trump card. Here he told the audience that Ayatollah Khomeini once said, “There are no jokes in Islam.” There were plenty of jokes from Steyn, who worked the auditorium like a stand-up comic without sacrificing any of the insightful analysis found in his book America Alone. He warned that the things Western Civilization takes for granted can easily fade from the scene and that permanence is an illusion of every age. After all, the Hagia Sophia is now a museum – just a “designation for a piece of real estate.”

According to Steyn, it is a simple fact that Europe will become more Muslim because of massive immigration and the divergent demographic trends of Muslims and native Europeans. Malmo, Rotterdam, and cities in Britain already have proven that the future is determined by those you outsource your future to. How can Europeans hope to share their land with an implacable and intolerant minority? Steyn expressed frustration with State Department officials who complain that Iraq is an artificial state but who overlook the unsustainable situation in Europe. Honor killings and Sharia law are incompatible with pre-marital sex and gay marriage. As Steyn put it, if Kurdistan can’t be part of Iraq then “Pornostan” can’t be in the Netherlands.

Steyn was the moderator of the first panel session titled “What has been the role of Islam and the EU bureaucracy in fostering collapse?” Introducing Hirsi Ali, the former member of the Dutch parliament who now works for American Enterprise Institute, Steyn said, “Europe’s loss is America’s gain.” Hirsi Ali explained that for jihad to succeed, a sense of victimization is necessary. Muslims have mastered the art of creating enemies and conspiracy theories which results in group solidarity at the expense of assimilation. Meanwhile, EU bureaucrats make it all too easy for Islamists to fulfill their political projects. It surely made Islamists smile last year when former Dutch Justice Minister Piet Hein Donner said, “If two thirds of all Netherlanders tomorrow would want to introduce Sharia, then this possibility must exist.”

It is the vibrancy of America’s civil society that has most impressed Hirsi Ali during her eight months in the country. She contrasted this with the Europeans’ reliance on the government to solve their problems. Another cause of exasperation for her is the tendency of Europeans to always apologize for their inefficiencies, uncritically romanticize the exotic and declare that all religions are equal. The end result is that the Islamic enterprise – which is made possible by the spread of Saudi money – is facilitated by European schools, media and politics. Hirsi Ali recommends imposing the values of Western society – the ones that were so appealing to her – on immigrants.

Philippe Karsenty, a French journalist and media critic, opened his remarks by apologizing for the leading role France has played in the collapse of Europe. He said that in Paris if you quote Bat’Yeor (the author of Eurabia) people will look at you crazy and ask if you also believe in the “Protocols of the Elders of Zion.” Their unwillingness to believe in that anti-Semitic forgery doesn’t mean the French are big fans of the Jews. In fact, Karsenty referred to his compatriots as “Paristinians.” While they’re quite willing to send money to the Palestinians in their struggle against Israel, most of them completely avoid the Arabs who actually live in France. Karsenty shocked many in the audience when he told them than former President Jacques Chirac once said the values of Europe are more Muslim than Christian. Karsenty thinks it is possible that current President Nicolas Sarkozy could improve the situation in France, but he is disturbed by his Eurocentrism.

Gregory M. Davis was the most pessimistic panelist at the event. The director of the feature documentary “Islam: What the West Needs to Know” repeatedly reminded the audience that Islam has seen off many civilizations. He believes that it is impossible to reform Islam, which he describes as a totalitarian ideology 14 centuries old. The most disturbing aspect of the 2005 riots in France was the fact that they were committed by French citizens. Davis offered this as evidence of the failure of Europe to affirm its identity, a necessary thing when you want people to assimilate. He added that it shouldn’t surprise people that Muslims are returning to an Islamic identity when Christian leaders in Europe only appear on television to apologize for offending Islam. The author of Why I am Not a Muslim, Ibn Warraq, claimed that the West faces a serious challenge trying to get Muslims to assimilate since they are taught to shun Western values and swear allegiance to the Umma.

The conference was not devoid of disagreement. During the panel discussion “Eurabia: Is Muslim domination of Europe inevitable?” Dutch writer Leon de Winter said there is a sea change taking place in Europe: people are becoming fed up with radical Muslims. He described as ludicrous the idea that the Netherlands is in the process of being taken over by Muslims. While he acknowledged that there are no-go zones for Jews in his country, he said that the general public is as Calvinist as ever. He also took comfort in the fact that most Muslims in the Netherlands don’t worship in mosques. Perhaps it’s because they don’t need to: journalist Henryk Broder said that the Protestant churches in Germany are now celebrating Mohammed’s birthday.

Middle East scholar Daniel Pipes took the idea of Europeans becoming fed up to its possible conclusion: internecine warfare on the Continent. Pipes backed up his claim that the anti-Islamist side is gaining ground in Europe by citing the rise of the British National Party and Jean-Marie LePen’s solid showing in France’s 2002 election. He said these one-time fascist movements are shedding their historic antisemitism but that a possibility for violence exists in the future. Pipes also suggested that Europe should become less passive about its immigration polices and overhaul its welfare state. Indeed, Hirsi Ali called the welfare state an “inhuman policy instigated by compassion” which leads to radicalism.

Mark Steyn reappeared at an afternoon panel on “Multiculturalism and its impact on democratic society.” He called multiculturalism an elusive enemy because one of its very tenets is that there is no point in ever having an argument. The quest to never be culturally insensitive has led to some pretty horrible things. In Britain, for example, many honor killings now go uninvestigated. He could have added that last year a German judge cited the Koran when he rejected a woman’s request for a quick divorce because her husband beat her. Steyn pointed out that multiculturalism is a unicultural phenomenon: only Western countries have signed up for the project. As he once explained to a caller on a radio show, there are very few free Muslims countries. Steyn got plenty of laughs when he said that after he presented the caller with objective statistics showing the lack of freedom in the Muslim world, the man responded, “Well, that’s just your opinion.”

It was nice to hear laughter during discussions of such a serious issue as the survival of Europe. But the significance of Khomeini’s words weren’t forgotten: there won’t be any laughing at all if one day Europe becomes Eurabia.

Dicho sea de paso, quisiera vivir en un país donde esto es una noticia importante.

Gracias.


“El fascismo no triunfa si no se le ayuda”

Miércoles, Junio 6, 2007

Lo escribe Thor Halvorssen, presidente de la Fundación de los Derechos Humanos, en su artículo “Hugo and the media kings” publicado en “The New York Post”, refiriéndose a la sospechosa relación entre Cisneros y Yugo Yavehz, y a la salida del aire de RCTV.

Extracto:
“Cisneros suele dictar cátedra en los Estados Unidos acerca del mundo de la comunicación, dando discursos sobre el deber de los comunicadores sociales de asegurar que el público tenga a su disposición la información que necesita y asegurar también la transparencia gubernamental. Pero lejos de sus charlas, en Venezuela, sus ejecutivos de Venevisión no han hecho declaración alguna acerca del cierre de RCTV. Claro está que Cisneros también se va a beneficiar enormemente de los ingresos por concepto de publicidad que antes iban al canal de su rival”.

Ahora el resto.

Las negritas son mías. La traducción es de noticias24.

“Hugo y los reyes de los medios”

En los ocho años que Chávez ha sido presidente, el periodismo se ha convertido progresivamente en una de las profesiones más peligrosas en Venezuela. El gobierno y sus partidarios han sistemáticamente acosado, golpeado y hasta dejado sin vida a quienes ejercen la profesión de ser comunicador social. Reporteros Sin Fronteras, el Comité para la Protección de los Periodistas, Freedom House, Human Rights Watch, Amnistía Internacional y otras importantes organizaciones, han condenado la guerra que el gobierno de Chávez ha librado en contra del periodismo.

RCTV ha transmitido su programación de manera ininterrumpida por más de 50 años y se fue convirtiendo en un crítico altisonante del gobierno chavista. A nivel nacional representó la última voz que se mantuvo firme en la imparcialidad e independencia de sus transmisiones, mostrando la realidad venezolana sin arreglos ni maquillajes. Fue la estación más popular del país.

El héroe de RCTV es su Director, Marcel Granier — quien no recibió ningún preaviso legal sobre el cierre del canal. Se enteró de esto, al oír al presidente Chávez anunciar públicamente que RCTV sería castigada por criticar al gobierno, por ser de la “burguesía” y por ser “golpista”. (Como insulto final se apareció un juez con un pelotón militar, dos días antes del cierre, ordenando que el equipo de transmisión de RCTV fuera prestado “temporalmente” a la nueva estación del gobierno que reemplazó a RCTV).

La reacción de Granier ha sido ejemplarmente digna, no ha doblegado un instante sus principios y valores democráticos y con ello ha arriesgado su vida y su fortuna en la lucha por la libertad de expresión. Ha mantenido al equipo reporteril trabajando con normalidad, insuflándoles ánimos para no sucumbir ante el agravio colectivo producido por la decisión del gobierno. Ahora RCTV se transmite por Internet, no han callado sus voces. Sus reportajes sobre las protestas estudiantiles de los últimos días se pueden ver a través del sitio YouTube.com. En contraste, la primera vicepresidenta de la Asamblea Nacional ha pedido a la Fiscalía que se investigue y aprisione a Granier por supuestamente desestabilizar al gobierno.

Un alto funcionario del gobierno venezolano admite que el cierre de RCTV es parte de un proceso hacia la “hegemonía comunicacional” sobre la información y programación. Sólo queda Globovision, un canal de noticias con cobertura y alcance limitado, no a nivel nacional. Su público mayoritario es la clase media de Venezuela (que cada día es más escasa).

El día 28 de mayo, después del cierre de RCTV, el presidente Chávez pidió públicamente que se abriera una investigación a Globovisión y amenazó con cancelarle su concesión. Con tono provocador se dirigió al director de Globovisión y a otros “enemigos de la patria” preguntándoles: “yo estoy dispuesto a morir. ¿Y ustedes?

Los defensores del régimen se escudan, tildando de “independiente” a la otra estación de televisión privada de Venezuela: Venevisión — cuyo dueño es el villano mediático de este relato.

Al principio, Venevisión mantuvo su independencia. Hacía públicas las críticas contra las políticas del Presidente. En 2004, Chávez acusó al dueño del canal, Gustavo Cisneros, de conspirar en contra del gobierno. Después de una reunión privada entre los dos (a la cual también asistió el ex-Presidente de EE.UU, Jimmy Carter), Venevisión cambió de rumbo. Los analistas políticos desaparecieron de la programación, las marchas de la oposición y comentarios del liderazgo opositor fueron ignorados y la cobertura de todo asunto que comprometía al gobierno tomó un color rosa.

¿Cuán profunda es la complicidad entre Cisneros y Chávez? Valga sólo mencionar una conversación telefónica a finales de diciembre de 2006 entre la mano derecha de Cisneros en Venevisión, Carlos Bardasano, y Jesús Romero Anselmi, encargado del canal del gobierno, Venezolana de Televisión. (La grabación fue difundida en YouTube.com y no ha podido ser suprimida). En la llamada telefónica, los dos ejecutivos estiman que “juntos, no nos para nadie”, al tiempo de bromear diciendo que Venevisión quizás debería cambiarse el nombre, para ilustrar así el grado de cercanía existente entre el gobierno y el canal.

Cisneros, de la alta sociedad de Nueva York, es un titán en el mundo mediático. Goza de un puesto en la Junta Directiva de Univisión, la emisora latinoamericana más grande de los Estados Unidos; su compañía es dueña de múltiples estaciones de radio, TV y otras propiedades de telecomunicaciones.

Cisneros suele dictar cátedra en los Estados Unidos acerca del mundo de la comunicación, dando discursos sobre el deber de los comunicadores sociales de asegurar que el público tenga a su disposición la información que necesita y asegurar también la transparencia gubernamental. Pero lejos de sus charlas, en Venezuela, sus ejecutivos de Venevisión no han hecho declaración alguna acerca del cierre de RCTV. Claro está que Cisneros también se va a beneficiar enormemente de los ingresos por concepto de publicidad que antes iban al canal de su rival.

El fascismo no triunfa si no se le ayuda.

THOR HALVORSSEN - Presidente de la Human Rights Foundation con sede en Nueva York. HRF ha luchado por el derecho a la libertad de expresión e información y con ello por el NO al cierre de RCTV. Puede verse en: www.RCTVLibre.com.
New York Post

Por cierto, en ningún sitio había visto que alguien comentara acerca de la amenaza de retaliación física, posiblemente mortal (”yo estoy dispuesto a morir. ¿Y ustedes?“), que el presidente Chávez lanzó a “la gente de Globovisión” y demás opositores durante esa desaforada alocución en cadena nacional.

Bueno confirmar que no fue un producto de mi exacerbada imaginación plutarco-hitleriana.


La tormenta perfecta

Lunes, Junio 4, 2007

El Wall Street Journal lo titula con nombre de telenovela gringa: “The young and the restless”.

Me quejaría, pero es difícil defender este país.

Los Jóvenes y los inquietos en Venezuela
Por MARY ANASTASIA O’GRADY para Wall Street Journal
Versión en Castellano por Noticias24.com
Junio 4, 2007

Chávez, un marxista declarado, está en el proceso de destruir a su país. De esto no hay ninguna duda. Pero también es una amenaza internacional, y una muy adinerada. Chávez ha usado su riqueza petrolera para sembrar Revolución a la Fidel Castro en Centroamérica y Suramérica. ¿Les mencionamos que Chávez es un amigo íntimo del gobierno iraní? La mayor parte de América Latina ya lo conoce, y sería difícil encontrar un demócrata en el Hemisferio Occidental que no aplaudiera su retiro y el retorno del equilibrio de poderes en el gobierno venezolano.

Pero eso sólo sucederá cuando los venezolanos decidan que ya tuvieron bastante de Chávez. Y por eso la reacción contra la confiscación de RCTV ha obtenido tanta atención. Nadie sabe si éste resultará un momento definitorio, pero lo cierto es que con su intento de limitar la libertad de expresión, Chávez ha revitalizado y ampliado a su oposición.

Las imágenes en video de la violencia en Caracas, la semana pasada, y en otras seis ciudades del país, mostraban mayoritariamente a estudiantes desarmados, en camisetas y jeans, atrapados entre nubes de gas lacrimógeno, siendo perseguidos y golpeados por cascos y botas, y agredidos con cañones de agua. Pero nada de esto persuadió a los estudiantes de abandonar sus actos de desobediencia civil.

Hasta ahora, los estudiantes no habían jugado un rol en el activismo anti-Chávez. Ocho años de confiscaciones de propiedad, encarcelamiento de adversarios al gobierno y la manipulación del registro electoral y de las elecciones no produjo ningún tipo de respuesta estudiantil. Pero el ataque a la libre expresión tocó un nervio y los envió a las calles. Esto ha capturado la atención del país, pues los movimientos de resistencia estudiantil tienen una historia significativa en Venezuela. Muchos han recordado en estos días que fue un alzamiento en las universidades lo que precipitó la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958.

Aún así, no queda claro si este movimiento desde las bases sacará a Chávez. La verdad es que los estudiantes que están en las calles asisten a las grandes universidades estatales, y por ello, probablemente no pertenecen a las élites familiares de Venezuela. Pero no provienen de las familias más pobres tampoco, que es donde Chávez encuentra su apoyo más fuerte. No es osado decir que representan a los sectores de ingresos medios y medios-bajos del país. Y por eso, es notable que las protestas se han regado desde la rica Caracas para incluir universidades públicas en partes más pobres del país, donde el cuerpo estudiantil tiende a ser aún más humilde. Lo que es nuevo, y todavía más interesante, sobre este movimiento es su enfoque sobre la “Libertad” y su llamado a terminar con “la dictadura”. La querida Revolución de Chávez pudo haber moralizado cuando aseguró que sus enemigos le dieron un golpe antidemocrático en Abril de 2002, pero ahora el Presidente y sus chavistas parecen ser los que están a la defensiva, pues las encuestas muestran que más del 70% de los venezolanos se oponen al cierre de RCTV. Esto sugiere que en efecto, la molestia atraviesa las clases económicas.

Las razones de esta escandalización pueden ser prácticas a la vez que ideológicas. RCTV tenía más del 44% del share nacional de televisión y ofrecía, junto a sus puntos de vista políticos opuestos a Chávez, una amplia gama de entretenimiento. Para muchos venezolanos de la clase obrera, cuya telenovela nocturna era uno de los pocos placeres de la vida, el fin de RCTV es imperdonable. Esto, especialmente, porque ha sido reemplazada por una televisora gubernamental que los venezolanos afirman es aburrida. Chávez no sólo se ha instalado en el terreno político, sino que ha arrancado una propiedad casi sagrada de la sala de estar venezolana.

Como notamos en este espacio hace dos semanas, hay un descontento cocinándose a fuego lento respecto a la economía. Los precios del petróleo están altos pero los venezolanos no están mejor de lo que estaban hace ocho años. La escasez de alimentos se hace cada vez más común y hasta los pobres, a los que Chávez dice querer ayudar, están teniendo dificultades. Ahora, el mejor entretenimiento gratuito del país ha sido cesado. Una “tormenta perfecta” podría estar fermentándose.

El que Chávez ha caído desde las alturas y que en este momento, una mayoría de venezolanos lo quieran ver fuera, no es difícil de comprender. Pero aun así, no es probable que caiga sin dar la pelea, y está en una mejor posición para perdurar a través de la fuerza de aquella en que estaba hace 5 años. Ha construido apoyo entre los militares, ha armado una milicia callejera y ha refinado sus tácticas de inteligencia usando personal cubano.

La semana pasada, Chávez amenazó con llamar a las masas a bajar “del cerro”, en las colinas que rodean a Caracas, para defender a la Revolución. Algunos venezolanos se preocupan de que Chávez esté tratando de provocar a sus oponentes a actuar en su contra, para él poder responder con la fuerza. Esto revela la verdadera “política” del Presidente Chávez, y sugiere que ya no considera necesario mantener la apariencia de “democracia”. ¿Para qué molestarse? Su jugada contra RCTV ya ha dañado su imagen como un cruzadista por la justicia, y ha sido criticado por grupos como Amnistía Internacional, Reporteros sin Fronteras, Human Rights Watch, y la Iglesia Católica.

Hasta el presidente de Brasil, “Lula” de Silva, antiguo amigo de Fidel Castro y quien hasta ahora ha vacilado en criticar a Chávez, ha señalado sutilmente su desaprobación al cierre de RCTV. “Si bien muchas veces una oleada de coberturas negativas acerca de mi gobierno me hacen ver mal, mucho peor sería si no existiera una democracia en este país”, dijo en una conferencia de radiodifusores en Brasil la semana pasada. La democracia, añadió Lula, es un sistema que permite “a la prensa decir lo que quiera, cuando quiera, para ser juzgados por los únicos que importan: los oyentes, los televidentes, y los lectores”.

La única forma de recuperar la aprobación de Lula y del resto del mundo civilizado, sería retroceder en su decisión sobre RCTV. Es tan poco probable que Chávez haga eso como que voluntariamente renunciara al poder. Dada su popularidad en picada, es muy probable que, tarde o temprano, ocurra una confrontación. Manténganse en sintonía.

Un mono acólito del gobierno de Chávez respondió a esta noticia de la siguiente forma, en la discusión de la página noticias24 (me disculpo por el lenguaje, lo muestro porque es lo primordial del mensaje):

BOLIVARIANO 2021 lo dijo el 04/06/07 a las 1:59 pm
No puedo imaginarme a esta cuerda de homosexuales del este de caracas derrocando al gobierno de chavez, si todos son unas mamitas, vamos atrevanse a derrocarnos y probaran el nectar de plomo de mi Kalashnikov, ya la tengo lista, aceitadita y con Bayoneta calada pa destriparle las entrañas a una mamita de prados del este, lo primero que haremos es quitarles todas las propiedades ya tenemos listos los registros y el catastro de todas sus mansiones y casa, ya tenemos todo listo en notaria, se van a tener que comer las alfombras cuerda de GAYS

Muy difícil debatir ideas a ese nivel.

Es un claro ejemplo del tipo de actitud que Chávez ha fermentado poco a poco en Venezuela, con la incidencia de su discurso de odios, culpas y obsesiva destrucción del pensamiento diferente.

Y los monos siguen votando por él.